Bodega Zuccardi: “PIEDRA INFINITA”, considerada el mejor diseño arquitectónico a nivel mundial

Arquitectura 31 de enero de 2021 Por Lorena Rodriguez - Arq.
El proyecto para una Bodega de vinos de alta gama se desarrolla en el Paraje Altamira, departamento de San Carlos, a 130 km al sur de la ciudad de Mendoza. Ubicado a 1100 msnm, en el corazón del Valle de Uco al pie de la Cordillera de los Andes

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Descripción enviada por el equipo del proyecto.

El proyecto para una Bodega de vinos de alta gama se desarrolla en el Paraje Altamira, departamento de San Carlos, a 130 km al sur de la ciudad de Mendoza. Ubicado a 1100 msnm, el Paraje Altamira está enclavado entre viñedos en el corazón del Valle de Uco al pie de la Cordillera de los Andes. La zona, por estar en el centro del cono deyección aluvial del río Tunuyán, posee excelentes condiciones para el cultivo de la vid que conjugadas con el espectacular entorno natural, ha valido el reconocimiento internacional como una pequeña zona vitivinícola de nivel mundial.


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Dentro de este contexto, el turismo enológico ha adquirido mucha importancia tanto para la industria como para la provincia, el efecto derrame que produce ha permitido que en zonas básicamente agrícolas comiencen a surgir establecimientos y actividades en torno a este fenómeno. Hotelería, gastronomía, desarrollos inmobiliarios, entre otros emprendimientos exploran los límites de la creatividad para ofrecer a los visitantes nuevas y originales experiencias de adentrarse en el fascinante mundo del vino y conocer las bondades del lugar.


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La propuesta arquitectónica responde a dos requerimientos esenciales, en primer lugar la de un edificio funcional a las necesidades planteadas desde lo agronómico y seguidas por lo enológico, con la rigurosidad y exigencias que requiere un proceso de vinificación de primer nivel. En segundo lugar y no menos importante, el aspecto turístico donde el visitante adquiere un rol protagónico y el imponente paisaje juega un papel fundamental que permite que todo sea posible.


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La bodega Zuccardi Valle de Uco en sí, es un homenaje a la cordillera austera y solemne, que define tanto el clima como los suelos de la región. La construcción emerge de la tierra y es parte de la montaña, buscando una integración y equilibrio visual que no afecte el paisaje.

Desde lo productivo la bodega se estructura mediante un fuerte eje central que vincula todas las áreas operativas de la bodega, una especie de columna vertebral que se repite en los tres niveles, donde en subsuelo se encuentran las piletas de guarda, en planta baja todo el proceso productivo y en planta alta laboratorio, administración y pasarelas de tanques


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Planta

El sistema de producción es por gravedad, la uva ingresa por el sector de vendimia donde, luego de un riguroso proceso de doble selección de racimos, es depositada en cubones que son elevados y trasladados a boca de tanques para ser depositada y dar inicio al proceso de fermentación.

La distribución del proceso es en forma de U y se organiza alrededor de una gran explanada central que permite un funcionamiento muy cómodo y ágil, al resguardo de las rigurosas condiciones climáticas del lugar.

La bodega está resuelta casi en su totalidad en hormigón armado a la vista, explorando distintos acabados de terminación. Grandes taludes de hormigón ciclópeo hidrolavado, con áridos y piedra nativa, emergen del terreno con potencia tectónica, volúmenes pesados y robustos marcan la impronta de cuerpos que emergen mostrando las características del suelo como forma de expresión de la identidad buscada. Se priorizó la utilización de la mayor cantidad de elementos del lugar: piedras características de la zona, arena y agua del río Tunuyán y sobre todo recursos humanos y mano de obra local.


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La nave principal aflora de la tierra dejando al descubierto piletas de forma troncocónica resultado de años de experimentación por parte de los enólogos. Realizadas en hormigón premoldeado, todo el conjunto interior, envolvente y equipamiento resuelto del mismo material confieren un aspecto homogéneo, donde estratégicas líneas de luz bañan las paredes de suave y agradable iluminación natural, dejando al descubierto las piletas y el espacio como una suerte de caverna donde las vasijas siempre estuvieron ahí y solamente se pusieron al descubierto. La idea es transmitir que la bodega es una extensión del viñedo.


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Sensibles obras de arte complementan la experiencia, la puerta de ingreso, realizada por el artista mendocino Roberto Rosas contiene a la flora y fauna de la zona y que representa la vida que encierra la bodega. Entre los macizos estructurales emerge una cúpula metálica, representación de lo universal y eterno, la cúpula realza las condiciones del lugar, reflejando el sol y el cielo en los diferentes momentos de luz que atraviesa la montaña y el paisaje durante el día. En su interior, corona una sucesión de espacios de guarda y degustación de vinos, una suerte de testigo del tiempo y proyección al futuro. Bajo la cúpula, suspendida en el aire, una obra de metal del artista Gillermo Rigattieri representa la semilla, origen y potencial de futuro.

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Elevación

La bodega se entiende a través del recorrido e invita a ser descubierta. Desde la aproximación a los altos e imponentes muros exteriores, posteriormente penetrando en su interior, descubriendo diferentes situaciones espaciales: juegos de luz, cambio de temperatura, silencio y ecos, permiten al visitante enfrentar, cara a cara, el proceso enológico y verse seducido por la atrapante fantasía y mística del vino, sin la cual es imposible entenderlo, comprenderlo ni sentirlo.

Hacer vinos que respeten la identidad de la zona es una actividad única, resultado de un proceso de investigación y desarrollo, con enorme dedicación y pasión tanto en viñedos como en bodega. Una actividad que busca principalmente, entender el lugar y sus particularidades únicas e irrepetibles. Ciencia y arte conjugados permiten la magia del vino. En este sentido el proyecto es un reflejo de esta dualidad, la técnica y el lugar conjugados con el sentir, producen una experiencia memorable.


SAN CARLOS DEPARTMENT, ARGENTINA

Arquitectos: Eugenia Mora, Fernando Raganato, Tom Hughes

Área: 8841 m²

Año: 2016

Ubicación: San Carlos Department, Mendoza Province, Argentina

Fotografías: estudio García+Betancourt

Proveedores: ASPEN Lumiere, Alvarez & Blanco, FAMIQ, Industrias ASAlogo Lorena



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