Indonesia/G20 | Bali, la "isla de los dioses" de playas paradisíacas y una historia sangrienta

Actualidad - Internacional 13 de noviembre de 2022 Por CdA Digital
bali

La isla de Bali, sede de la cumbre del G20, combina playas paradisíacas que le valieron ser el principal destino turístico de Indonesia con una fuerte identidad artística muy vinculada a la religión hinduista predominante, pero su historia lejana y reciente está ligada a una sangrienta colonización neerlandesa, rituales de suicidios colectivos y el ataque con explosivos más mortífero de la historia del país.

El sector turístico representa en la actualidad el 80% de la economía de Bali y esto es particularmente notorio en Nusa Dua, la zona donde se realizará el martes y miércoles próximos el encuentro de líderes políticos y diplomáticos, y que desde la década del 70 se convirtió en sede de grandes complejos turísticos.

Ubicada en el sur de la isla, su fama mundial la obtiene de sus playas de aguas cristalinas y arena blanca, su cercanía con el aeropuerto Ngurah Rai que recibe vuelos internacionales, pero principalmente se diferencia de otras áreas por la concentración de hoteles de lujo.

La zona carece de pobladores locales y atracciones cercanas vinculadas a la cultura de Bali, la única provincia de mayoría hindú en un país que alberga a la mayor cantidad de población musulmana en el mundo.

Este hinduismo balinés, que se distingue por combinar esa religión con la del budismo y las creencias locales, tiene un arraigo tan fuerte en la vida y la cultura que le otorga a Bali el nombre de la "isla de los dioses".

Esto se ve en la música, arquitectura, cantidad de templos y sobre todo las tradiciones, como el Ngaben, un ritual de cremación en el que se viste a los muertos con atuendos típicos y se los coloca en una estructura de madera con formas sagradas que luego se incendia, en un evento del que participa toda la comunidad y que está ligado a la idea de liberar el alma de una persona para que pueda continuar su viaje y reencarnar.

Un aspecto donde es particularmente notoria la influencia religiosa es en la gran cantidad de esculturas en la calle, muchas de ellas en honor a los principales dioses hinduistas como Brahma, Shiva y Vishnu, además de otras figuras dedicadas a semidioses y personajes míticos.

La estatua de Vishnu y la mítica águila Garuda, que se encuentra en el parque Garuda Wisnu Kencana y que será visitada por los líderes del G20, mide 122 metros de alto con su pedestal y es una de las más altas del mundo.

Algunas de las tradiciones de Bali tienen una popularidad exclusivamente local, como el Kechak, una danza en la que un grupo tan grande como de hasta 150 personas se forman en círculo y con vestimentas tradicionales y mueven los brazos y las manos, mientras unos bailarines representan la batalla en la que el dios mono Hánuman ayudó al príncipe Rama a vencer al malvado rey Rávana, según el texto sagrado Ramayana.

Otras expresiones culturales lograron trascendencia internacional con el éxodo de la población local a otras partes del mundo, tal como ocurre con la cocina balinesa, en la que están muy presentes el arroz, coco, verduras y frutas regionales, especias, cerdo, pollo y mariscos.

El primer origen del hinduismo en la isla está vinculado al contacto con la India en el siglo I, principalmente por el comercio, pero se convirtió en la religión dominante con la expansión del Imperio mayapajit hindú desde la vecina Java hacia Bali en el siglo XIII.

La dinastía de origen mayapajit fue eliminada definitivamente en 1908 a fuerza de la sangrienta conquista de los Países Bajos, que ya tenía el control del territorio con el que comercializaba a través de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.

Este avance bajo fuego de los neerlandeses llevó al menos a dos grandes suicidios masivos, conocidos localmente como puputan, en el que se estima que más de 4.000 nativos decidieron quitarse la vida antes de entregarse a las torturas de los colonizadores.

En el siglo XX, Bali fue escenario de batallas durante la Segunda Guerra Mundial ante la ocupación del Ejército japonés y de un intento posterior de reconquista por parte de Países Bajos, realizado luego de la declaración de independencia de Indonesia.

En la historia reciente, el episodio más violento ocurrió hace 20 años con los atentados con explosivos realizados en cercanías de centros nocturnos populares en la zona de Kuta, que incluyó además una detonación menor fuera del consulado de Estados Unidos en Denpasar, capital de la provincia.

Fallecieron 202 personas, muchos de ellos turistas extranjeros, y 209 resultaron heridas en lo que es el ataque más mortífero en la historia del país y que según la investigación judicial fue orquestado por la organización extremista islámica Jemaah Islamiya, vinculada a Al Qaeda. (F/AT)


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