Campaña Antártica | El rompehielos ARA Almirante Irízar: cómo es la vida de los marinos que viven en el buque

Local - Política 06 de noviembre de 2022 Por Javier Peverelli
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La tripulación del rompehielos ARA Almirante Irízar (RHAI) desarrollaba desde hoy distintos entrenamientos y pruebas de máquinas en el Mar Argentino, frente a la costa de Mar del Plata, como parte de los preparativos para la Campaña Antártica de Verano 2022/2023, que tiene el objetivo de "brindar apoyo logístico a las actividades científicas" y "abastecer de combustible y provisiones a las bases argentinas" de la Antártida.

"Es una navegación de seis días en la que se prueban los motores y sistemas principales de la unidad. En simultáneo, la dotación del buque se ejercitará en roles específicos con el objetivo de afianzar su adiestramiento en el mar", indicaron a Télam fuentes del Ministerio de Defensa.

Este rompehielos, que zarpó el sábado desde el Apostadero Naval Buenos Aires, es el hogar de cientos de militares de la Armada, y tres de ellos compartieron con esta agencia cómo es su vida durante los ocho meses que el buque está amarrado en el puerto de Buenos Aires antes de partir hacia la Campaña Antártica que realiza todos los veranos.

"Muchos te preguntan dónde vivís, decís en un barco y se te quedan mirando", dijo a Télam el teniente de Navío José Luis Savino, que además es odontólogo y presta este servicio médico hace seis meses en el consultorio que tiene a bordo el rompehielos, único de su clase en Sudamérica y uno de los más importantes que opera en la Antártida.

Savino es uno de los 90 "trozistas" del buque, como se les llama a los hombres y mujeres de la Armada que trabajan durante la semana en distintas áreas del barco.

"Los que somos de lejos tenemos la posibilidad de vivir acá, dormimos acá, comemos acá. Cumplimos nuestro horario de trabajo y nos vamos los fines de semana", expresó el odontólogo oriundo de la ciudad bonaerense de Punta Alta, a 700 kilómetros del Apostadero Naval Buenos Aires.

Para Savino el Irizar es como "un barrio" en el que convive "una gran familia" y aprovecha sus ratos libres para "recorrer y caminar" lugares de Buenos Aires, una ciudad que no conocía.

Sin embargo, el odontólogo "cuenta los días" para que llegue el fin de semana y "volver a Punta Alta" a visitar "a sus dos nenas y su señora".

"Vengo de familia de marinos. Mi papá fue sobreviviente del crucero ARA General Belgrano. Eso fue lo que más me inspiró a entrar a la Armada", explicó sobre lo que lo motivó para ingresar a la fuerza en el 2012.

Savino partió por primera vez en un buque que, a 40 años de la guerra de las Islas Malvinas, pasará a pocas millas del lugar donde su padre salvó su vida tras el ataque británico al ARA General Belgrano.

"Mi papá siempre me recalcaba la importancia de los simulacros de abandono que hacemos en el barco. Son exactamente como me los explicaba. El orden de circulación, no entrar en pánico, siempre tener a mano tu bolso de desembarco, tu agua, comida, y algo de abrigo", detalló.

Tener su domicilio en el rompehielos le hace "entender toda una parte de la vida" que tuvo su padre, quien "se la pasó años navegando" y se desempeñó como cabo segundo durante la guerra con el Reino Unido por la soberanía del archipiélago.

"Va a haber una parte muy emotiva en la zona del hundimiento del ARA San Juan y cuando pasemos a la altura de Malvinas", indicó Savino en relación al trayecto que hará en unos meses el Irízar durante su viaje a la Antártida.

Durante los seis días que estará navegando en alta mar, la tripulación desarrollará distintas actividades como las "operaciones aéreas con helicópteros Fennec AS 555 y Bell 212/412", el denominado "movimiento crashtop" -con el que el barco rompe el hielo antártico-, operaciones con buzos tácticos de la Armada y simulacros de abandono e incendio del buque, según indicaron desde la cartera de Defensa.


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Quien también vive en esta "pequeña ciudad" es la cabo segunda Marisa Rosales, que cumple el rol de electricista en el mantenimiento del rompehielos.

"Yo vivo acá. Todos los días nos levantamos, desayunamos, nos vamos a nuestros puestos de trabajo y después a la tarde descansamos. Es tranquilo", detalló su día a día la electricista oriunda de San Juan, que considera "increíble y hermosa" su estadía en el barco, al que llegó en mayo de este año.

En esa línea, Rosales comentó cómo son los momentos fuera del trabajo: "Salimos a la tarde a tomar unos mates. A la noche no te prohíben salir. Hacés una vida normal afuera".

Asimismo, explicó que "no hay diferencia" entre hombres y mujeres dentro del buque y que se siente "muy cómoda y contenta".

"Somos varias las electricistas, en ningún momento me sentí discriminada. Son muy compañeros. Me siento muy cómoda con los masculinos de la unidad", resaltó Rosales.

Por su parte, el cabo principal Miguel Benítez, encargado de parte del sector de máquinas y control de averías del rompehielos, también contó a Télam su experiencia.

"Se toca 'Diana' por difusor a las siete de la mañana, a las ocho empezamos en el puesto de trabajo, cortamos a la una para almorzar y después terminamos a las cuatro o cinco de la tarde", comentó el maquinista sobre cómo es su vida diaria en el buque.

Benítez fue "criado en el ámbito de la Armada", su padre es un militar retirado y a sus 17 años "abandonó su casa" y se propuso integrar esta fuerza.

"Decimos hoy hay partido en Retiro a las cinco de la tarde, vamos a jugar, hacemos un tercer tiempo y volvemos al barco a pensar en el otro día", sostuvo en relación a los momentos de ocio que comparte con el resto de "los trozistas", que en su mayoría "son de Bahía Blanca, Mar del Plata, Punta Alta y de ciudades del norte del país".

Sobre la convivencia con los demás habitantes del barco, Benítez indicó que "todo el mundo tiene sus días cruzados" pero que "siempre está el camarada, el compañero y el amigo que te apoya para seguir adelante".

En ese marco, hizo mención a cómo es su vínculo con sus colegas mujeres, con quienes comparten todas las áreas de trabajo del rompehielos salvo los baños y los camarotes.

"Tengo amigos que toda la vida laburaron con mujeres. En mis 15 años que tengo de marina este es el tercero que comparto a bordo con mujeres", subrayó y resaltó que es el "primer barco" en el que está "con muchas mujeres".

Sin embargo, Benítez destacó que se debe "tener mucho cuidado con el tema del acoso y el abuso de autoridad" y ponderó los cursos de perspectiva de genero en las Fuerzas Armadas que brinda el Ministerio de Defensa.

"Viene excelente, para nosotros es nuevo todo esto de tener mujeres a bordo. Uno aprende a medir las palabras. Viene bien la charla tanto para ellas como para nosotros", remarcó el maquinista.

Se dictaron tres clases de "perspectiva de género en las Fuerzas Armadas", a cargo de personal del Ministerio de Defensa, en la que deberán participar todos los pasajeros y tripulantes del rompehielos en el marco del cumplimiento de la Ley Micaela. (F/AT)


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