Ucrania | Con una mirada puesta en Zaporiyia, Europa se apresta a debatir el ingreso de rusos al bloque

Actualidad - Internacional 29 de agosto de 2022 Por CdA Digital

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La guerra entre Rusia y Ucrania continuó hoy centrada en el riesgo nuclear que implican los sucesivos ataques en las cercanías de la central nuclear de Zaporiyia, y sumará mañana un componente político cuando la Unión Europea (UE) debata una controvertida propuesta de veto al ingreso de todos los rusos, que divide al bloque por las consecuencias humanitarias y legales que implica.

La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, continuó hoy como arena de los ataques cruzados entre Kiev y Moscú, que en un contrapunto mantenido hace varios días, se acusan de bombardearla y poner al mundo en riesgo nuclear y de filtración radiactiva.

Hoy, en medio de esas acusaciones, Moscú aseguró que un dron ucraniano fue abatido cerca de un depósito de combustible y residuos.

"El 28 de agosto, las tropas ucranianas usaron un aparato aéreo no tripulado para lanzar un ataque al territorio de la central nuclear. El dron de combate ucraniano fue derribado con armas ligeras cuando se estaba aproximando al edificio especial número uno, en el que se almacenan el combustible nuclear sólido de fabricación estadounidense y los residuos radiactivos sólidos", comunicó el Ministerio de Defensa de Rusia.

Según Defensa, el aparato cayó en el tejado del depósito sin causar víctimas ni daños significativos.

También Ucrania, a través de sus máximas autoridades y voceros, acusa a los "invasores rusos" de poner en peligro a todo el mundo con su ocupación de la central nuclear, que Moscú controla desde marzo, pocos días después de iniciada la guerra.

El canciller ucraniano, Dmytro Kuleba, dijo ayer que las tropas rusas convirtieron Zaporiyia "en una base militar" en un mensaje en Twitter en el que agregó que los soldados "invasores" deber irse de inmediato del lugar.

En tanto, las fuerzas ucranianas lanzaron hoy una contraofensiva en el sur del país para recuperar la ciudad de Jerson, anunciaron este lunes las autoridades locales.

"En el día de hoy hubo potentes ataques de artillería contra posiciones enemigas (...) en el conjunto del territorio de la región ocupada de Jerson. Es el anuncio de lo que lo esperábamos desde la primavera: el inicio del fin de la ocupación" de esta zona del sur de Ucrania, anunció en televisión Serguii Khlan, diputado local y consejero del gobernador regional.

El funcionario aseguró que las fuerzas ucranianas tienen "ventaja" en el frente sur, después de varios ataques en las últimas semanas contra puentes en la región orientados a lastrar la logística de las tropas rusas.

El apoyo europeo de la UE en su conjunto como de sus integrantes, continúa cuando el conflicto ya superó los seis meses de combates y los muertos se cuentan por miles.

Hoy, el canciller alemán, Olaf Scholz, anunció el suministro de nuevas armas modernas a Kiev en las próximas semanas, además de abogar por que su país asuma "una responsabilidad especial" en la ayuda militar que brinda a Kiev y prometer que ese apoyo se mantendrá "el tiempo que haga falta".

"En las próximas semanas y meses Ucrania recibirá de nosotros nuevas armas modernas, sistemas de defensa antiaérea, sistemas de radar, drones de inteligencia", dijo el jefe de Gobierno durante una intervención en la Universidad Carolina de Praga en la que defendió que las potencias occidentales organicen su apoyo según un plan de trabajo "fiable y a largo plazo".

A partir de mañana los cancilleres europeos abrirán en Praga una debate de dos días que divide aguas en el bloque, sobre el pedido de Ucrania para de prohibir el ingreso a territorio comunitario a los turistas rusos.

La iniciativa es respaldada principalmente por los países del este del bloque, muchos de los cuales limitan con Rusia y ya frenaron las solicitudes de visado o limitaron el número de permisos emitidos a la espera de una posición común de los Estados miembro.

Letonia, Lituania, Estonia, Finlandia, República Checa, Dinamarca y Países Bajos apoyarán la medida en el encuentro, mientras que las naciones de Europa occidental y la propia diplomacia de la UE ya expresaron su oposición, lo que hace vislumbrar que el consenso necesario está aun cuesta arriba.

Anoche, el Alto Representante para Política Exterior de la UE, el español Josep Borrell, introdujo una sombra de duda en el debate al declarar que "no es una buena idea".

"Para mí, una prohibición completa para todos los rusos (...), independientemente de los motivos, no es una buena idea. No creo que la ruptura de la relación con la población civil de Rusia sea de ayuda, y tampoco creo que esa idea tenga el apoyo unánime que se requiere", dijo Borrell. La medida no tiene precedentes en la UE.

El Gobierno ruso reaccionó con indignación, y calificó la idea como "irracional", además de prometer represalias.

Las sanciones de la UE requieren la unanimidad de los 27 estados miembros, pero Hungría, país que mantiene lazos amistosos con Rusia, podría vetar una prohibición de visado en todo el bloque.

Además, varios países de la UE -entre ellos Francia, Alemania y Portugal- insisten en que se debe seguir permitiendo la entrada a periodistas rusos y otros civiles que temen ser perseguidos.

Lituania, a su vez, ha sugerido que si no se acuerda una prohibición en toda la UE, podría buscar una "solución regional", posiblemente incluyendo a Letonia, Estonia, Finlandia y Polonia, para vetar turistas rusos.

En tanto, las potencias del G7 pidieron hoy que los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) que estaban en viaje hacia la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, que puedan acceder "con toda libertad" a la planta.

El personal del OIEA debe poder acceder a todas las instalaciones nucleares de Ucrania de manera segura "y sin impedimentos", dijo el grupo de directores de no-proliferación del G7 en un comunicado, mientras el director general del organismo, el argentino Rafael Grossi, confirmaba que se encontraba en camino a la central, anuncio que introdujo cierto clima de tranquilidad en la comunidad internacional.

"Destacamos que cualquier intento de Rusia de desconectar al central de la red eléctrica ucraniana sería inaceptable", advirtió además el grupo compuesto por Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.

El G7 destacó asimismo que la central nuclear "no debe ser utilizada para actividades militares o como depósito de material militar".

En la central se encuentran seis de los 15 reactores nucleares ucranianos. (F/AT)


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