Glasgow: la COP26 publica un tercer borrador con leves cambios y lenguaje más suave en las metas climáticas

Medio ambiente 13 de noviembre de 2021 Por CdA Digital

Un nuevo borrador publicado hoy en la COP26 pidió a los países acelerar sus esfuerzos para eliminar progresivamente el carbón y las "ineficaces" subvenciones a los combustibles fósiles, usando un lenguaje más suave para intentar convencer a más países.

Este tercer intento de resolución, que llega tras dos semanas de frenéticas negociaciones entre casi 200 países en la ciudad escocesa de Glasgow, no contenía, sin embargo, ninguna referencia a la financiación específica de las llamadas "pérdidas y daños", es decir los efectos negativos que ya está teniendo el calentamiento.

Este es un reclamo clave de los países en desarrollo y según varios observadores podría ser el punto que bloquee o desbloquee toda la negociación.

Pese a las consecuencias que las naciones desfavorecidas están sintiendo ya debido al aumento de la temperatura global, este es un tema controvertido dado que los Gobiernos de algunos países industrializados, responsables de la inmensa mayoría de gases emitidos hasta ahora, temen que desate demandas multimillonarias.

"Estados Unidos tiene que apoyar a los más vulnerables en la cuestión de las pérdidas y los daños. No pueden seguir eludiendo esta cuestión. Tampoco puede hacerlo la Unión Europea. Es razonable que estos países pidan más apoyo y financiación cuando los impactos climáticos les están afectando tanto", dijo la directora ejecutiva de Greenpeace, Jennifer Morgan, en declaraciones a la agencia de noticias AFP.

En tanto, la mención a los combustibles fósiles en el texto, otro tema escabroso para muchos países, fue suavizada aún más que en el borrador anterior, que pedía a los países "acelerar la eliminación progresiva del carbón" en lugar de "acelerar los esfuerzos hacia", como quedó ahora el texto.

Esta nueva versión será ahora discutida por los delegados de los países tras una larga noche de debates, después de que se postergara la decisión final, prevista oficialmente para ayer a la tarde, debido a la falta de acuerdos.

El borrador, que podría volver a ser modificado, pide también "reconocer la necesidad de apoyo para una transición justa", es decir, cómo ayudar a los países más pobres que aún dependen de los combustibles fósiles para que descarbonicen sus economías. 

Sin modificación respecto a versiones anteriores, llama asimismo a acelerar los planes nacionales de reducción de emisiones y presentar nuevos objetivos (NDC) para finales de 2022, tres años antes de lo previsto.  

Desde el Acuerdo de París de 2015, el alarmismo ha crecido y el mundo se dirige a una situación "catastrófica" si no se toman medidas drásticas, insisten los científicos.

El objetivo fijado en París hace seis años era que el aumento de la temperatura media global no llegue a 2 ºC, e idealmente se sitúe en un máximo de 1,5 ºC.

Para ello hay que elevar el nivel de ambición, imponer más recortes en la emisión de gases de efecto invernadero, planear un cambio radical del modelo energético.

La forma en que el documento final de la COP26 mencione los combustibles de origen fósil (el petróleo, el gas y el carbón), será un indicador del nivel de ambición de la comunidad internacional.

Además, la comunidad internacional debe dar un paso adelante en los denominados mercados de carbono, es decir, la forma en que negocian permisos de contaminación, una fórmula que sin embargo despierta críticas en algunas organizaciones no gubernamentales, y comunidades indígenas.

Pero es sobre todo la financiación de este largo e incierto combate la que provoca más forcejeos.

Ni siquiera se ha podido regularizar los 100.000 millones de dólares anuales que supuestamente tenían que recibir los países vulnerables desde 2020. Y esa cifra era tan solo una base.

Los países en desarrollo quieren que el dinero que vayan a recibir a partir de ahora sea, en líneas generales, repartido a partes iguales en mitigar el cambio climático (reducir las emisiones de gases de efecto invernadero) y en adaptarse a lo que se viene (por ejemplo, mediante presas, diques en las costas, etc).

Para numerosos países latinoamericanos, como los que comparten la enorme cuenca amazónica, también es importante la noción de pagos por servicios ecológicos, es decir, por preservar la selva, pulmón del planeta. (F/AT)


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