Aves carroñeras más grandes que los Cóndores

Ciencia 12 de septiembre de 2021 Por CdA Digital

DESCUBREN EN LA REGIÓN PAMPEANA LOS ÚLTIMOS TERATORNOS  SUDAMERICANOS


aves_corroñeras__Un equipo de investigadores de la Fundación Azara, el CICYTTP-CONICET Diamante, la Facultad de Ciencia y Tecnología-UADER y el Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar acaban de publicar el hallazgo de nuevos teratornos en Buenos  Aires y Santa Fe, revelando detalles acerca de la evolución tardía de estas aves en América del Sur, en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.


Los teratornos fueron aves voladoras gigantescas de hábitos carroñeros y  predadores que habitaron el continente americano durante casi 25 millones de  años hasta su extinción hace unos 12 mil años.  
Se han reconocido unas siete especies de teratornos, entre ellos Argentavis  magnificens, hallado en la década de 1970 en La Pampa. Con un peso estimado  en 70 kg y una envergadura alar de hasta 7 m, Argentavis es el ave voladora de  mayor tamaño conocida hasta el momento. 
 
“Su presencia había pasado inadvertida por muchos años, algunos materiales  fueron colectados en la década del 30, en parte porque se trataba de ejemplares  muy fragmentarios y fácilmente confundibles con cóndores… pero hace unos 10  años comenzamos a ver que no se trataba de cóndores, por suerte pudimos  hallar nuevos y más completos especímenes confirmando que en realidad eran  teratornítidos.” señaló Marcos Cenizo, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.
 
El primer ejemplar identificado había sido hallado en 1980 en Playa del  Barco, un yacimiento próximo a Monte Hermoso. Luego el equipo halló dos  nuevos restos, uno dentro de la proyectada Reserva Natural Centinela del Mar, próxima a Mar del Sud y Miramar; y el otro en el río Salado de Santa Fe, cerca  de Manucho. Se sumó un ejemplar más, reportado previamente como un  cóndor, que fuera colectado entre 1930 y 1950, también en esta última provincia.

Los primeros restos de teratornos fueron descubiertos en 1909 en los célebres  pozos asfálticos de Rancho La Brea, California. Allí se recuperaron centenares  de ejemplares pertenecientes a la especie que da nombre a esta familia de aves  extintas: Teratornis merriami (“ave monstruosa de Merriam”, como refiere su  nombre científico). A pesar de que se conocen restos de estas aves desde hace  más de un siglo, sus vinculaciones con otras aves permanecen aún inciertas,  postulándose relaciones con los cóndores, los pelícanos y las cigüeñas. 

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El estudio comparativo de los restos sugiere que podría tratarse de una nueva  especie afín al norteamericano Teratornis merriami, sin embargo, su  confirmación requiere de restos más completos. Por otra parte, el análisis de la  diversidad y cronología de las comunidades de aves carroñeras y predadoras de  ambas Américas parece indicar que los teratornítidos se extinguieron varios  miles de años antes en Sudamérica, mientras en Norteamérica llegaron a  convivir con los primeros grupos humanos hasta unos 12 u 11 mil años atrás.

Por su tamaño estas aves ocuparon lugares significativos en las redes tróficas  del Pleistoceno en América del Sur, siendo de gran relevancia a la hora de comprender cómo funcionaron los ecosistemas pasados y de este modo  interpretar con mayor profundidad el funcionamiento de los actuales. Su extinción, relativamente reciente, debe haber influenciado la dinámica histórica de las  comunidades que hoy habitan estas regiones, ya que los ecosistemas son  procesos históricos y debe ahondarse también en el pasado para comprender  su origen, desarrollo y estructura actual.

Se cree que los teratornítidos se originaron en América del Sur ya que sus restos  más antiguos fueron hallados en yacimientos con edades de entre 25 y 5  millones de años ubicados en Brasil y Argentina. Luego de este periodo de  tiempo los teratornos desaparecen del registro fósil sudamericano, pero se  vuelven notablemente abundantes y diversos en América del Norte hasta su  extinción al final del Pleistoceno, unos 12 mil años atrás. La ausencia de estas  gigantescas aves durante los últimos 5 millones en América del Sur de años, era  hasta el momento un misterio. 


En el estudio de estos materiales, participaron los investigadores Marcos Cenizo, Jorge Noriega, Raúl Vezzosi, Daniel Tassara, Rodrigo Tomassini, integrantes de las instituciones citadas.
First Pleistocene South American Teratornithidae (Aves):  New Insights into the Late Evolutionary History of Teratorns. Journal of  Vertebrate Paleontology. (F/P-F-AZARA)


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