TAYTALURA: un ancestro de los lagartos que convivió con los primeros Dinosaurios

Ciencia 29 de agosto de 2021 Por CdA Digital

Estudio a cargo del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, el Museo de Zoología Comparada de Harvard (EEUU), el Departamento de Paleontología de Stuttgart (Alemania) y la Fundación Azara (CEBBAD, CONICET - Universidad Maimónides). 


TAYTALURA
Reconstrucciones de Taytalura en vida (saliendo del cráneo y la cabeza sola): Jorge Blanco

Pequeño entre grandes

Ischigualasto. Hace dos décadas, en el año 2001, el Dr. Ricardo Martínez liderando un equipo en busca de restos fósiles de distintos reptiles y ancestros de los mamíferos que convivieron con los primeros dinosaurios, en el Parque Provincial Ischigualasto, descubrió un minúsculo cráneo con su mandíbula de sólo 2 cm. El Dr. Martínez manifestó que el cráneo de Taytalura es excepcional pues está completo y preservado tridimensionalmente, algo inusual en este tipo de fósiles tan pequeños y frágiles. 


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 Foto: Ricardo Martínez

El espécimen y sus implicancias
El animal hallado debe haber medido en total unos 15 centímetros de largo, no muy distinto a cualquier lagartija viviente, aunque sólo se haya encontrado su cabeza. 
Posee grandes órbitas, un cráneo ampliado hacia atrás como el de un camaleón y los huesos de su cráneo están adornados con muchos huecos pequeños. Sus dientes no se hallan en orificios como los nuestros, ni en un escalón como en muchos lagartos, ni pegados como en los esfenodontes, sino metidos en un largo canal, un modo único nunca visto en otros reptiles. 

Sus características anatómicas muestran que este pequeño reptil es un representante temprano de los lepidosauromorfos, grupo que incluye a los actuales lepidosaurios (lagartos, serpientes y esfenodontes), que hoy ronda las 10.000 especies y que tuvo su origen en el mismo momento que los dinosaurios, los cocodrilos, los pterosaurios y los mamíferos.

A comienzos de la Era Mesozoica (hace unos 250 millones de años) los lepidosauromorfos se diferenciaron del otro gran grupo de reptiles diápsidos, los arcosauromorfos, grupo que incluye a cocodrilos y aves.
Otros lepidosaurios tempranos se han hallado en rocas de edad semejante en Europa, pero Taytalurano solo parece ser ancestral a todos ellos en su aspecto, sino que es el primero hallado en el sur de Pangea, mostrando que la evolución del grupo no sólo ocurrió en el norte.


Lugar y época

El fósil fue hallado en la “Cancha de Bochas”, un sector donde afloran rocas de la Formación Ischigualasto dentro del Parque Provincial Ischigualasto, provincia de San Juan, Argentina. En esa localidad, que corresponde a los niveles medios de este cuerpo de roca, se han hallado también los dinosaurios Herrerasaurus, Eoraptor y Panphagia, además de antecesores de los mamíferos, como Ecteninion y Diegocanis. La edad se ha determinado en unos 230 millones de años de antigüedad, principios del Triásico Superior, una época en la que los mayores predadores eran parientes terrestres de los cocodrilos y los primeros dinosaurios iban ganando terreno.
En aquellos tiempos todos los continentes se hallaban formando una única masa, que conocemos como Pangea, donde existían extensos desiertos. No obstante, la zona de Ischigualasto era entonces muy distinta del desierto actual, con abundantes helechos, coníferas y plantas glossoptéridas (o “helechos con semilla”), en un mundo que aún no conocía las flores. Animales pequeños como Taytalura se movían velozmente cazando insectos.


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Dibujo: Jorge Blanco

El estudio

El fósil fue estudiado en conjunto por paleontólogos y paleontólogas de varias instituciones. 
El Dr. Ricardo N. Martínez, paleontólogo argentino, dirige el Área de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina). Es especialista en dinosaurios tempranos y animales del linaje de los mamíferos. Sus exploraciones metódicas en rocas del Triásico Superior han llevado al descubrimiento de nuevos yacimientos como el de Balde de Leyes y Mogna, y a la publicación de nuevos dinosaurios como Panphagia, Eodromaeus y Sanjuansaurus, entre muchos otros. 

El Dr. Tiago R. Simões, paleontólogo brasileño, trabaja en el origen de los lagartos en el Department of Organismic and Evolutionary Biology & Museum of Comparative Zoology de la Universidad de Harvard, en Massachussets, EEUU.

La Dra. Gabriela Sobral, paleontóloga brasileña, se especializa en arcosaurios tempranos y trabaja en el Department of Palaeontology del Staatliches Museum für Naturkunde Stuttgart en Stuttgart, Alemania.
El Dr. Sebastián Apesteguía, paleontólogo argentino, dirige el Área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” (CEBBAD, CONICET), que funciona en la Universidad Maimónides, Argentina. Se especializa en dinosaurios y parientes de los lagartos, principalmente del período Cretácico. 

El trabajo de investigación fue publicado en el último número de la prestigiosa revista científica Nature. El título del trabajo en inglés es “A Triassic stem lepidosaur illuminates origin of lizard-like reptiles”. El nombre Taytalura alcoberi deriva de la palabra Quechua tayta, que significa “padre o abuelo” y lura del Kakan (lengua hablada por los diaguitas, antiguos pobladores de la zona de San Juan) que significa “lagarto”. Y el nombre específico hace honor al paleontólogo sanjuanino Oscar Alcober, quien liderara con el primer autor la expedición en que se hallara el espécimen y por su sostenido aporte al desarrollo de la paleontología del Triásico en la Argentina.


equipo de paleontólogos
Foto:  Ricardo Martínez

¿Por qué en la Argentina?

La Argentina es, para muchos, una especie de paraíso de los fósiles, dado que el 70% del territorio es árido y muestra las rocas y su contenido a simple vista. Sin embargo, cuando se recorren las extensas capas fosilíferas que afloran en la Patagonia y en el noroeste, solo se ven fragmentos de huesos rotos, casi irreconocibles para el caminante. El hallazgo de fósiles sólo toma su verdadera dimensión al ser colectado por especialistas, que toman nota y muestras de la roca alrededor y lo hacen preparar cuidadosamente en el laboratorio por técnicos especializados. Esto ha permitido recorrer y comprender de principio a fin en la Argentina la historia de los dinosaurios, de los cocodrilos, de las tortugas, de los mamíferos, y ahora también de los lagartos.

El hallazgo e investigación de Taytalura cobra relevancia internacional no sólo por la espectacularidad del pequeño cráneo, sino por el amplio estudio desarrollado sobre el espécimen, implicando varios años dedicados a la preparación del espécimen por los técnicos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, el estudio que el líder del equipo ha llevado sobre la localidad fosilífera a lo largo de décadas, el trabajo de escaneado tomográfico e interpretación de los huesos, y el estudio de la morfología y las relaciones de parentesco del pequeño reptil.
La guarida del lagarto

Los materiales fósiles originales de Taytalura, con la numeración PVSJ 698, así como muchos fósiles procedentes de la misma localidad, se hallan depositados en la Colección de Paleovertebrados del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan. 

¿Porque es importante?

Taytalura alcoberi echa luz sobre el origen del vasto grupo de cerca de 10.000 especies que incluye a lagartos, lagartijas, serpientes, anfisbenas y esfenodontes, distribuido por todo el mundo y presente desde los tiempos de los dinosaurios. Además, Taytalura no solo muestra una posición ancestral respecto a otras formas similares halladas hasta ahora, sino que es el primero procedente del Hemisferio Sur, por entonces la región sur del supercontinente Pangea, enseñándonos que una parte importante de esa historia ocurrió también en nuestras tierras.

Cómo se financió la investigación

La campaña paleontológica durante la cual se descubrió Taytalura fue financiada por EarthWatch Institute. En el laboratorio del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan se limpió y preparó el espécimen. La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de San Juan financió los trabajos de investigación. (F/F-AZARA)


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